Comprar un coche de segunda mano no termina en el momento de entregar el dinero y quedarse con las llaves. Hay una serie de trámites obligatorios al comprar un coche que, si se dejan pasar o se hacen mal, pueden acabar en multas, problemas con Tráfico o incluso disputas legales con el vendedor. Cambio de titularidad, impuestos, seguro… cada paso tiene su plazo y su procedimiento, y conviene tenerlos claros antes de cerrar la operación. A continuación repasamos qué trámites son imprescindibles y en qué orden conviene hacerlos.
El cambio de titularidad ante la DGT
El trámite más importante, y el que más problemas genera cuando se olvida, es el cambio de nombre del vehículo en la Dirección General de Tráfico. Desde el momento de la compraventa, el comprador dispone de un plazo de diez días hábiles para solicitar el cambio de titularidad, aunque en la práctica se recomienda hacerlo cuanto antes para evitar que cualquier multa o incidencia del coche siga llegando a nombre del vendedor.
Para completar este trámite hace falta el contrato de compraventa firmado por ambas partes, el permiso de circulación y la ficha técnica (o el certificado de características) del vehículo, además del justificante de haber pagado el impuesto correspondiente, que se explica en el siguiente apartado. El trámite puede hacerse de forma presencial en la Jefatura de Tráfico, pero también de manera telemática con certificado digital, lo que suele ahorrar bastante tiempo. Si el vendedor es un particular, es habitual que ambas partes acudan juntas o que se firme una autorización para que uno de los dos gestione el cambio en nombre del otro.
No completar este paso tiene consecuencias reales: mientras el coche siga a nombre del vendedor, cualquier sanción de tráfico, el impuesto de circulación o incluso problemas derivados de un accidente pueden generar conflictos legales entre ambas partes.
El impuesto de transmisiones patrimoniales
Toda compraventa de un vehículo usado entre particulares está sujeta al Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP), un tributo autonómico cuyo porcentaje varía según la comunidad donde se resida, normalmente entre el 4% y el 8% del valor del vehículo. Este impuesto se calcula sobre el valor fiscal que Hacienda asigna al modelo según su antigüedad, no sobre el precio que realmente se haya pagado, así que puede haber sorpresas si el coche se compró por debajo de su valor de mercado.

El plazo para liquidar el ITP es de treinta días hábiles desde la fecha de la compraventa, y el trámite se realiza en la Agencia Tributaria de la comunidad autónoma correspondiente, normalmente también de forma online. Es imprescindible conservar el justificante de pago, ya que la DGT lo exige para tramitar el cambio de titularidad del vehículo.
Si la compra se hace a través de un concesionario o empresa dedicada a la compraventa de vehículos, este impuesto no aplica de la misma forma, ya que en ese caso la operación tributa por IVA. Conviene aclarar esta diferencia antes de firmar, porque afecta directamente al papeleo posterior.
Seguro, ITV y otros documentos a revisar
Antes incluso de mover el coche, es obligatorio contar con un seguro en vigor a nombre del nuevo propietario; muchas aseguradoras permiten contratarlo el mismo día, pero hasta que no está activo no se debe circular con el vehículo, ni siquiera para llevarlo al taller o a Tráfico. Conviene también verificar que la póliza anterior del vendedor queda anulada o transferida correctamente, para evitar duplicidades o coberturas que ya no correspondan.
Otro punto que muchos compradores pasan por alto es la Inspección Técnica de Vehículos. Aunque el coche tenga la ITV en vigor en el momento de la compra, conviene comprobar la fecha de caducidad y el historial de inspecciones, ya que un vehículo con defectos graves no subsanados puede acarrear problemas a corto plazo. Antes de cerrar cualquier compra, es aconsejable que un profesional revise el estado real del coche y su documentación técnica, algo que en nuestra revisión pre-compra de coche de segunda mano se hace de forma exhaustiva para evitar sorpresas después de la firma.
Por último, conviene guardar toda la documentación del proceso: contrato de compraventa, justificantes de pago del ITP, informe del cambio de titularidad y póliza de seguro. Tener estos papeles ordenados facilita cualquier gestión futura, desde una venta posterior hasta una reclamación si aparece algún problema no declarado por el vendedor.










