No hay comentarios

Cómo hacer el contrato de compraventa de un coche

contrato compraventa coche

Comprar un coche de segunda mano a un particular tiene una ventaja clara en el precio. También tiene un riesgo igual de claro: no hay concesionario detrás que responda si algo falla. Lo único que protege al comprador y al vendedor es el papel que firman los dos. Un contrato compraventa coche bien hecho no es un trámite burocrático. Es la prueba de qué se vendió, en qué estado, por cuánto y con qué condiciones. Marca la diferencia entre resolver un problema en una semana o pasar meses discutiendo. Aquí explicamos qué debe incluir, qué errores evitar y qué hay que hacer después de firmarlo.

Qué datos no pueden faltar en el contrato

El contrato compraventa vehículo entre particulares no tiene un formato oficial obligatorio. Pero sí tiene un contenido mínimo sin el cual pierde buena parte de su valor. Lo primero son los datos completos de las dos partes: nombre y apellidos, DNI o NIE, domicilio y teléfono. Parece obvio, pero muchos contratos llevan solo un nombre y poco más. Eso complica cualquier reclamación posterior.

Después van los datos del vehículo. Deben coincidir exactamente con los del permiso de circulación y la ficha técnica: marca, modelo, matrícula, número de bastidor y kilometraje en el momento de la entrega. El kilometraje es uno de los puntos de conflicto más habituales. Dejarlo por escrito con fecha protege a los dos lados.

El tercer bloque es el precio y la forma de pago. Hay que indicar la cantidad total, si se ha entregado una señal previa y cómo se paga el resto. Si es por transferencia, conviene anotar que el contrato queda condicionado a la recepción del dinero. Nunca es buena idea entregar el coche antes de tener el pago confirmado.

El cuarto bloque es el estado del vehículo y las cargas. El vendedor declara que el coche está libre de embargos, multas pendientes y cargas financieras. También que tiene la ITV en vigor y que no está dado de baja. Además se describe el estado en que se entrega. Si tiene algún golpe, avería conocida o pieza por cambiar, debe constar. Lo que no se escribe, luego no existe.

Por último, la fecha, el lugar y la hora de la entrega. Y la firma de ambas partes en dos ejemplares, uno para cada uno. La hora puede parecer excesiva, pero es la que determina quién responde de una multa o un accidente ocurrido ese mismo día.

Las cláusulas que evitan problemas después

Saber cómo hacer contrato compraventa coche implica ir más allá de los datos básicos. Hay que añadir las cláusulas que de verdad protegen cuando surge un problema. La más importante es la que regula la garantía por vicios ocultos. Por ley, en una venta entre particulares el vendedor responde durante seis meses de los defectos que ya existían en el momento de la venta. Se trata de defectos que el comprador no podía detectar. Esa responsabilidad se puede concretar en el contrato, y conviene hacerlo. Basta con indicar que el comprador ha podido revisar el vehículo y que el vendedor no conoce averías distintas de las declaradas.

Esta cláusula funciona en los dos sentidos. Al vendedor le protege de reclamaciones por desgaste normal que el comprador ya conocía. Al comprador le protege si aparece una avería grave que el vendedor sabía y no declaró. Por eso, antes de firmar que se ha revisado el coche, conviene haberlo revisado de verdad. Muchos compradores firman esa frase tras dar solo una vuelta a la manzana. Después descubren que les quita argumentos. Hacer una revisión pre-compra independiente antes de firmar el contrato permite saber exactamente qué se está comprando. También permite negociar el precio con datos y dejar por escrito cualquier defecto detectado.

Otra cláusula útil es la de responsabilidad a partir de la entrega. Desde la fecha y hora firmadas, cualquier sanción, peaje o siniestro corresponde al comprador. Esto es fundamental para el vendedor. Hasta que se complete el cambio de titularidad en Tráfico, las multas seguirán llegando a su nombre.

También conviene detallar qué se entrega con el coche: llaves (cuántas), permiso de circulación, ficha técnica, libro de mantenimiento y facturas de reparaciones recientes. Si lo hay, también el informe de la DGT. Cuanto más completo sea este listado, menos margen queda para malentendidos.

Una recomendación práctica. Hay muchos modelo contrato compraventa coche gratuitos en internet, incluido el que ofrece la propia DGT. Conviene leerlos enteros y adaptarlos. Una plantilla genérica no recoge la señal que se entregó, el golpe en la puerta trasera ni la segunda llave que el vendedor prometió enviar por correo.

Qué hay que hacer después de firmar

El contrato es el primer paso, no el último. Con él firmado quedan tres gestiones pendientes. Si se dejan para más adelante, acaban generando problemas a los dos lados.

La primera es el cambio de titularidad en la DGT. Debe hacerse en un plazo de 30 días desde la venta. Lo habitual es que lo tramite el comprador. Puede hacerlo de forma presencial con cita, por internet con certificado digital o a través de una gestoría. Hacen falta el contrato firmado, el permiso de circulación, la ficha técnica, el DNI de ambos y el justificante del impuesto de transmisiones. El vendedor, por su parte, puede presentar una notificación de venta ante Tráfico. Eso le libera de responsabilidad desde ese momento, aunque el comprador se retrase en el cambio de nombre.

La segunda es el impuesto de transmisiones patrimoniales. Lo paga el comprador en la comunidad autónoma donde reside. El porcentaje y el valor sobre el que se calcula varían según la comunidad y la antigüedad del vehículo. Sin el justificante de pago no se puede completar el cambio de titularidad. Conviene consultarlo antes de cerrar el precio. En coches de cierto valor supone una cantidad que hay que tener prevista.

La tercera es el seguro. El coche no puede circular ni un día sin póliza a nombre del nuevo titular. El seguro del vendedor deja de cubrirlo en el momento de la entrega. Lo más sencillo es contratar la póliza con fecha de inicio el mismo día de la firma. Así no queda ningún hueco entre que el coche cambia de manos y queda cubierto.

Con el contrato completo, la revisión hecha antes de firmar y estas tres gestiones resueltas, la compra entre particulares deja de ser un salto de fe. Se convierte en una operación tan segura como la de un concesionario, con la ventaja del precio. ¿Estás a punto de cerrar la compra de un coche usado? En Volantcar nos desplazamos a revisarlo antes de que entregues el dinero. Te damos un informe claro con el que negociar y redactar el contrato sin sorpresas.

Diego
Experto en revisiones pre compra

¿Te asesoramos sobre nuestros servicios de inspección pre compra?

    Artículos relacionados